Winter is Coming

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 El Bosque de los Dioses

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Brandon Stark
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MensajeTema: El Bosque de los Dioses   Lun Oct 24, 2011 9:03 pm

Los Arryn habían sido escoltados a las habitaciones del Castillo. Todas habían sido refaccionadas, decoradas y contaban con todo lo necesario para la estancia de los Arryn, caballeros,sus banderizos, y sirvientes, por supuesto que solo la familia del valle era la invita al castillo principal de los Stark. Brandon se había decido a ir directamente al bosque los dioses, si era lo ideal, un momento de soledad y meditación era lo que necesitaba sin lugar a dudas. Caminó y de repente su lobo, que marchaba suelto se acercó a él. Sköll estaba con una mirada de duda o confusión, producto de observa a su amo marchar tan rígidamente, con un rostro serio y muy pensativo. Él observó al cachorro de Huargo, apenas tenía días, casi una semana ,pero el cachorro no se desprendía de Brandon si este no se lo ordenaba, otro dato curioso a la hora de hablar del huargo el cual era una mascota muy obediente.

“Vamos, Sköll, ve a jugar a otra parte, debo hacer esto solo”-Dijo acariciándolo, es perro refunfuñó descontento, pero obedeció, se apartó del camino del joven que prosiguió hasta encontrar la puerta del Jardín de los Dioses, sabía que este lugar era prácticamente único en todo Westeros, todos los árboles corazón habían sido destruidos, y los bosques de Dioses de las demás casas parecían más un lugar donde tener un día de campo que un lugar para orar. Algo que no entendía, al igual que no entendía cómo y porqué Westeros había abandonado de esa forma la religión antigua, algo que el norte jamás haría, bajo ningún contexto.
“En mi sangre corre galopante la sangre de los viejos hombres, yo soy uno, de los primeros hombres, y como tal, tengo costumbres igual de antiguas”-Dijo en voz baja, pero firme, orgulloso de lo que era. Se adentró en el bosque, observó los arboles corazón y se preguntó que tanto temor infundiría en cualquier sureño, los rostros eran realmente tétricos, y algunos, lloraban sangre. Sangre vieja.

Observó el lago que tenía flores flotantes sobre él, de colores rosa y rojo, cuando entraba allí olvidaba que estaba en Winterfell en cierto modo. Se sentó a la orilla del mismo, justo atrás estaba el árbol corazón con el que solía “hablar”
Se giró a observarlo y se arrodilló un instante, elevando una oración a los dioses antiguos.


Estar al lado de un árbol corazón es estar con uno mismo, la adoración a los antiguos dioses es muy personal, y es solo eso…plantarse contra o con sí mismo de la forma más honesta y profunda, justo lo que necesitaba a la hora de definir que significaba todo lo que estaba pasando para él, y allí estaba el Árbol corazón, un Arciano que representa a los antiguos dioses y los hace testigos de mi oración, de mis palabras, de mis pensamientos y de su alma…

“¿Qué es lo que quiero? “-Se preguntó.

“¿Qué es lo que necesito?”-Volvió a preguntarse.

“¿Qué es lo que debo hacer?”-Dijo ante aquel árbol, orando porque los dioses le dieran una respuesta, una señal, algo, escuchar a los viejos dioses…no con palabras proféticas ni nada por el estilo…una simple señal.Alzó la vista para contemplar el cielo, estaba completamente celeste, no había luz del sol, pero estaba muy celeste. Estaba vacío además, no había nubes, no había nada. Entonces…lo vio volar…“¿Así me hablan los Viejos Dioses?-Pensó, era un águila que surcaba el cielo, era marrón, completamente marrrón, aunque notó un circulo de gris, que parecía plata brillante en su cuello, Esa era la señal de los Antiguos Dioses…


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Última edición por Brandon Stark el Lun Oct 24, 2011 11:32 pm, editado 1 vez
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Ekaterina Arryn
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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Lun Oct 24, 2011 9:57 pm

Las afueras del castillo de los Stark, estaban cubiertas de nieve, y mis pisadas se sentían pesadas sobre el blanquecino suelo. Por fortuna, me había llevado mi capa de Gatasombra, y estaba cómodamente abrigada con ella, con la capucha echada sobre mi rostro, veía demasiados escudos con la Luna y el Halcón y temía que arruinasen mi recorrida si me reconocían. De todos modos, trataba de ir por distintos caminos que ellos.
Pude ver más de cerca la actividad de Invernalia. Por la hora, los panes ya estaban hechos, los pescados puestos en venta, las frutas exhibidas en todo su colorido, y había un par de juglares que contaban las aventuras de Valyria. No podía evitar sonreír. Cualquiera que creyera las historias sobre lo fría y lo triste que era Invernalia, debía de ir a su mercado, y darse cuenta del gran error que era tal juicio.
Vi cerca mío las puertas principales de la ciudad, y el flujo continuo de gente que entraba y salía.
"No tengo nada que perder" pensé mientras ocultaba más mi rostro debajo de la capucha de mi capa, y apuraba el paso. Una vez fuera de la ciudad, un viento helado me golpeó el rostro, y llenó mis ojos de lágrimas, que sequé con rapidez. Árboles que quizá habían visto venir a los Primeros Hombres me rodearon, y decidí seguir caminando. Quería sentir a Invernalia con cada sentido de mi cuerpo. No quería que Brandon pensara que me daba lo mismo. Estar encerrada en una cálida torre, y pensar que conocer al Norte es una cosa, saborear al Norte, es otra.
Me giré sobre mis pasos, al escuchar unos acompasados pasos detrás mío. Casi me daba por vencida, pues pensé que uno de mis guardias me había visto, pero al girarme no vi a ningún ser humano, sino a un lobo. Pero era demasiado grande para ser un lobo, y por su apariencia, diría que era apenas un cachorro. Su pelaje gris brillaba como la plata y sus amarillos ojos me miraban fijo. Me quedé congelada en mi sitio, pensando que quizá me iba a atacar. Pero algo en mí detuvo mis manos de acercarse demasiado a Las Garras. El animal se acercó sigilosamente, y posó su hocico en mi mano derecha, olisquéando y a continuación me lamió. Me reí suavemente, y acuclillandóme, comencé a acariciar al lobo. Su cálida nariz se acercó a mi mejilla, y sentí su respiración muy cerca mío. De pronto, se separó de mí, sin dejar de mirarme ni un minuto, y sacó la lengua, como sonriendo a una manera lobuna.
Me incorporé y lo miré.
-¿Qué pasa bonito?-pregunté y me acerqué a él, sin dejar de sonreír. Un animal así era increíble, y me sentía muy bien en su presencia. A cada paso que yo daba, el se alejaba un poco más.
Me alcanzó la duda y me detuve. El lobo me miró con curiosidad, y ladeó su cabeza, antes de trotar hacia mí, y tirar con suavidad de la manga de mi vestido. Seguir animales en un bosque, no era algo que hiciera todos los días de mi vida, pero se podía empezar por hoy ¿no?
Noté que el camino que el animal realizaba era recto, y por fin, giró a la izquierda, y se sentó allí, como esperándome para cuando llegué. Estaba sentado debajo de una puerta de madera finamente labrada, pero no tenía paredes, sino que allí, los árboles crecían tan juntos que eran más impenetrables que el concreto. Acaricié su cabeza, y él lamió mi mano, y volvió a tirarme de la manga, por lo que volví a seguirlo a través de la puerta. La atmósfera cambió, lo sentí en mis huesos. Había paz en el aire, y de pronto, noté que los árboles habían cambiado, había más color aquí, e incluso un arroyo. Era un Bosque de Dioses, el lugar de oración y encuentro espiritual de los seguidores de los Viejos Dioses. Recordé que Niniana me había explicado que a diferencia del resto de Westeros, el Norte seguía adorando a los Dioses de los Primeros Hombres, y nombró rápidamente que en las Islas de Hierro, se adoraba al "Dios Ahogado", pero sólo como un dato más, no le dió importancia.
El lobo me guió al centro del lugar, allí donde un arciano de tronco blanco y de hojas rojas crecía. Allí donde un joven estaba con los ojos cerrados, orando quizá. Me sentí como una intrusa. Me iba a retirar sin hacer sonido alguno, cuando el cachorro se acercó al joven y le lamío la mejilla. Cuando abrió los ojos, lo reconocí. Mi corazón reaccionó más rápido que mi cuerpo, y sentí su aleteo antes de hacer una reverencia. Era Brandon Stark.
-Lord Stark, no quise molestarlo, pero ese animalito me trajo hasta aquí-dije con suavidad mirándolo a los ojos-Enseguida me retiro-pronuncié, y acomodé un mechón de cabello detrás de mi oreja, algo incómoda y nerviosa, pero por fortuna, nada ni en mi rostro, ni en mi lenguaje corporal lo decía.

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Ekaterina Samyra Arryn


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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Mar Oct 25, 2011 11:08 pm

El águila siguió su camino, probablemente se dirigía a cazar, cosa que en este bosque de dioses no le sería fácil, no había muchos seres vivos allí, peces en el lago tal vez, pero nunca algo demasiado concurrido del cual aquel animal pudiese armar un festín, una pena sin dudas, el verano de Winterfell era parecido al invierno del sur cuándo dicha estación era corta, por triste que pareciera, la vida allí era muy cruel. Pero lo compensaba el hecho de que los norteños eran personas muy fuertes, luchadoras, decididas, hombres antiguos, hombres de otras costumbres.
“En mi honor, y en el de mi familia tengo que casarme con la señorita del valle”-Decía en voz baja, observando fijamente el lago, aunque en lo externo de seguro parecía que observaba a la nada, estaba muy inmerso en sus pensamientos como para saber bien que hacía su físico- “Padre ha dado su palabra de que lo haría, es una buena mujer, dicen, aunque no la conozca, siento que así lo es”-Seguía diciéndose, y cada vez se convencía más de que era lo correcto- “Además, tú la viste Brandon, es una chica muy hermosa, educada, su movimiento era frágil…dios su cuerpo era totalmente sexy”-Dijo dudoso, no había nadie allí, solo los dioses, y no tenía por qué ocultar ni omitir pensamiento alguno frente al árbol corazón.
“Además…es importante que la relación entre el Norte y el Valle se vuelvan unidos...en el Sur todo está muy tenso, el niño Rey no era querido, según sabían el Sur moría de hambre, una escasez de pan los estaba haciendo trizas a los plebeyos, las familias nobles más importantes deben pensar bien si seguir a este ‘niño rey’, como…y por cuanto tiempo”-Pensaba libremente, dejaba que su mente tocase todos los puntos que quisiese, en ese bosque, cualquier palabra estaba permitida ahí, esa soledad en un profundo segundo se confundía con libertad.
Los rumores en el norte estallaban, dicen que ha prohibido cualquier religión en el sur que no fuera la de los Septones, y que su intención era imponer dicho culto en el norte, no tienen idea de lo que se les vendría encima si lo intentaran, en ese momento se levantó y observó todo el bosque, y los árboles corazón allí…todo sería destruido si ellos aceptar tal blasfemia…
Rió al viento, y no lo pudo evitar, si ese niño rey creía que aceptarían el capricho de un niño de doce años, que cuyo resultado acabaría con una tradición milenaria…por los dioses, jamás siquiera podía visualizar a ese lugar destruido, que los otros se llevaran a ese maldito Rey.
Otra cosa que le atormentaba era no poder hablar con su padre del tema, desde que pasó todo el asunto nunca se dignó a charla con su hijo mayor, de cómo ser, como pasar todo esto y demás, era algo que le fastidiaba, apenas había tenido algunas pláticas con su madre, Aurora, ella le platico de cómo comportarse en la celebración, a la hora de verla, que forma de hablar pero particularmente insistió en que debía ser un “Hombre”.
“Sé que eres un hombre bueno Brandon, y quiero que sepas que es importante de que, al momento de casarte con esa chica, debés OLVIDAR que lo hacés por compromiso, tu vida será un infierno de lo contrario, y la vida de ella, lo cual es peor, porque hijo…”-Hizo una pausa, lo recuerda muy bien-“ No hay nada peor que hacer infeliz a una mujer, hazla feliz, ella te hará feliz, trátala mal, golpéala, engáñala, humíllala, ultrájala y ella será tu perdición, además…yo mismo te desconocería como hijo, aunque…eres un Stark, un hombre de honor, jamás harías algo así…Tú padre y yo nos amamos, amamos a nuestros hijos, somos felices, porqué él me hizo feliz y yo lo hice con él…haz lo mismo”-En ese momento lo abrazo- “No puedo creer que esa arpía del Nido me vaya a robar la atención de mi hijo”-Dijo tiernamente, los celos que cualquier madre sentiría afloraron en ese instante, pero él recordó más todo aquello por la advertencia de su madre, Todos los caminos le indicaban que debía seguir adelante, aunque aun había un soplo de duda…que se fue cuando…
Ahí estaba ella, y estaba Sköll, todo le pareció rápido, y sorpresivo, se alejó unos metros del árbol corazón y la miró, sintió como si un calor se esparciera por todo su cuerpo.
“Oh…ya había terminado”-No era cierto de segura estaría mucho tiempo más ahí pero no quería que ella se sintiera incómoda de estarlo, él pensaba mucho en que ella viviría en una tierra que no era la tierra de sus dioses y eso debía ser duro, por lo menos podría sentirse bienvenida en la tierra de los viejos dioses.
“Lady Arryn, acérquese”-Dijo algo nervioso, no sabía si ella lo tomaría bien, pero enseguida giró su rostro y se sentó en la orilla del lago que allí había-“Si gusta puede acompañarme ahora”-Dijo para luego sonreir, cálidamente, en su mente solo trataba de tranquilizarse pero su corazón golpeaba ferozmente, como si fuese el galope de invierno a su máxima expresión.
“Estaba…ehm Orando”-De seguro ella no sabia como funcionaba nuestro sistema en cuanto a la religión, o como eran nuestros “ritos”, pero ya lo preguntaría, suponía él, de cualquier forma trataba de verse amable, y quitarse de encima la desconfianza y la incomodidad, quería mostrarse seguro ante su futura mujer.
Sköll se acercó a él y se recostó cerca, a su derecha, colocó su cabeza sobre sus patas y observó al lago atentamente, sus ojos amarillos parecían fijar fijamente algo, pero no había nada que valiese la pena ahí, Brandon lo sabia. Estaba convencido de que ella era la ultima señal de las tantas que había recibido en este encuentro espiritual, el águila, los recuerdos que su mente seleccionó, todo era claro. Todas las respuestas llevaban a Ekaterina Arryn.

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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Miér Oct 26, 2011 12:36 am

Noté sus ojos al instante sobre mí y me congelé en el lugar que estaba de pie. El azul de ésos ojos era casi como el del lago que estaba a unos pasos de nosotros. Instantanéamente me habló con suavidad, y volví a sentirme una intrusa. Me ruboricé y supe que mis mejillas se habían convertido en dos cerezas, como a mi madre le gustaba decir. Esperaba que a Brandon le gustase eso de mí. Esperaba que yo le gustase toda, en realidad. Sabía que era muy bonita, y que mi cuerpo era armónico, varios caballeros se lo dijeron a mis padres, y no pude menos que sonreír, aunque... admito que me incomodaba un poco que hombres de la edad de mi abuelo me mirasen con lascivia, en especial a mis pechos, y no dejaran de decir lo "hermosa que está el avecilla de los Arryn". Aunque, en los ojos del joven Stark, no veía eso, sino, quizá nervios, y una leve admiración. O quizá alucinaba, y eran mis propios nervios los que me traicionaban.
La respuesta afloró de mis labios, y sonreí apenas elevando las comisuras de mis labios. Una "sonrisa de dama noble" como diría mi septa de verme.
-Por favor, no acabe con su momento por mí, buen señor. Sé que los bosques de dioses son lugares de paz, y de meditación. Un encuentro entre el hombre, sus dioses, y la naturaleza. Incluso yo misma, he sentido paz, y armonía apenas puse un pie aquí-dije con la suave cadencia de mi voz, y estaba a punto de ofrecerme a irme y dejarlo sólo, cuando él me invitó a acercarme-Muchas gracias Brandon-casi murmuré bajando mis pestañas, en un gesto de coquetería que a Rhea le causaría mucha risa si me viera. Incluso me atreví a llamarlo por su nombre.
Levanté los faldones de mi vestido, y me acerqué a su lado. Con dificultad, por los bultos de la capa de Gatasombra y la falda abultada, y tomé asiento en el suelo, cómodamente ubicada a su costado, el lado opuesto de donde estaba su lobo.
-Es realmente hermoso aquí, puedo entender porque eran tan queridos estos sitios, aquí realmente te sientes en presencia de los dioses. En los sept... a veces lo único que puedes sentir es lo frío de la piedra, y los aromas de las especias que se queman-comenté como quien no quiere la cosa-Es sorprendente, las diferencias entre las religiones que profesamos, y cómo parecen tan similares a la vez-me di cuenta que había hablado demasiado y me ruboricé otra vez-Lo lamento mucho Brandon, mi septa dice que hablo a veces sin medirme, le pido perdón si lo incomodé-mi tono estaba imbuído de disculpas.
No podía creer que había hecho eso.
Decidí cambiar de tema, y posé mi mirada sobre el cachorro, que ahora miraba al cielo, y no al lago, como antes. Seguí sus ojos, y vi en el cielo, justo sobre nosotros, a un águila haciendo círculos tranquilamente. De vez en cuando, chillaba, pero seguía haciendo sus relajados movimientos.
-Un águila... no creía que hubiera por Invernalia. A veces las extraño-dije sonriendo una amplia sonrisa, mirando aún al cielo-Solía verlas al amanecer, justo antes de las lecciones de mi septa, e incluso, conocía a algunas de las que anidaban cerca de mis aposentos. Les había dado nombres, e incluso les daba comer con mi mano, varias veces terminé con las palmas cortadas por sus picos.-de pronto, recordé algo.
-Oh, lo siento de nuevo, sepa disculpar a esta joven dama, que a veces habla demasiado, más de la cuenta-comenté compungida, y roja como una granada veraniega.
Tonta Ekaterina, tonta.





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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Miér Oct 26, 2011 3:05 am

Ella sonrió apenas recibió la respuesta de Brandon, su sonrisa era linda, bastante. En ese momento se preguntó que pensaría su buen amigo, y hermano, Rickard Baratheon de la mujer con la que se había comprometido…bueno, “Se había”, “Le habían” ¿Cuál era la diferencia a esta altura? Seguramente el resultado hubiese sido un golpe y un “Mirá esas tetas ¿No le prestas? Maldito cabrón suertudo” Rió mentalmente ante la imagen. Dios. Extrañaba a Rickard .
Su tono de voz y comportamiento eran muy curiosos para él, no había visto dama tan refinada, tal vez sólo en su hermana Lyanna, no así es Jazmín quien era más rebelde y boca floja. En verdad la elocuencia de aquella mujer la hacía parecer alguien muy inteligente, aunque claro, comportarse bien y tener un buen vocabulario no era ser inteligente en realidad. Otra virtud reconocible ante la señorita era el respeto al culto que su futuro marido profesaba. Eso era muy respetable, otra cosa es que no estaba desinformada, había recibido una buena educación el “El valle” Sin dudas, eso era muy bueno, muy bueno.
“Oh, no te preocupes, de seguro prefieres el otro ‘tipo’ de bosque de dioses…los que son menos tétricos y oscuros que estos”-Dijo relajado, no quería ofenderla, ni faltarle el respeto, solo fue sincero esperaba que ella lo comprendiera bien. Observó, su expresión era muy atractiva, se fue acercando poco a poco, y se situó del lado contrario a Sköll. Habló una vez más, la mirada de Brandon era un tanto inexpresiva ante estas palabras, no las compartía sin dudas. Pero le gustaba que ella intentase acercarse a él, él haría lo mismo sin dudas.
“Sí…para nosotros, los lugares de adoración como los Sept, las oraciones escritas, y los textos sagrados son un insulto a los Dioses…a los nuestros, no digo que esté mal tu religión, solo te platico la postura de la mía”-Aclaró enseguida, lo último que quería era ofenderla.
“Son más diferentes que parecidas”-Dijo enseguida. Nunca había sido simpatizante de aquel culto, y menos ahora que el Rey Brynden quería acabar con el suyo e imponer el dicho- “El fanatismo del Rey Niño por los Sept traerá una gran crisis al Reino, quiere que toda religión que no fuese la de los Siete sea abolida, incluso aquí, en el norte, solo que aquel decreto AÚN no ha sido proclamado…cuando lo haga, los dioses nos ayuden a no sumir los Siete Reinos en un caos…es algo que simplemente no aceptaremos bajo ningún motivo..no dejaré que destruyan este lugar”-Dijo mirando alrededor, no había hablado dicho tema con Roland, pero sabía que su padre no podría ser menos en el asunto. Él le había pasado directamente el culto, como él haría con los hijos que tuviese con Ekaterina, aunque también dejaría que su madre enseñe a ellos las enseñanzas de su cultura.
“No se disculpe, bella dama, si pasaremos el resto de nuestras vidas juntos, debemos hablar, conocernos, es un placer escucharla para mi”-Dijo tranquilo, el nerviosismo había mermado completamente en él, estaba actuando de una forma muy segura y relajada, quería acercarse lo más que pudiese a Ekaterina en aquella ocasión.
Ella vió a Sköll y de ahí siguió para ver al Águila en el cielo, él la miró y escuchó atentamente. Se notaba que no solo era una noble malcriada, tenía sus talentos, y al parecer la cetrería era uno de ellos, eso era bastante interesante, y reconfortaba a Brandon saberlo. Cuando terminó el comenzó a hablar:
“Me gusta tu voz, no me molesta que hables mucho…”-Dijo con suavidad, como si no hubiese escuchado nada de lo que dijo, aunque si lo había dicho.
El alzó su brazo hacía su rostro, le acarició el mismo, acomodando un cabello que se había puesto frente a ella, dejando su rostro descubierto, sintió deseos de besarla, se giró más notoriamente,y suavemente acercó su otra mano al rostro de Ekaterina, el cuál sostuvo con ambas, acercó su cara hasta que estuvo a escasos centímetros de ella. No había marcha atrás, suavemente sus labios tocaron los de ella.

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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Miér Oct 26, 2011 3:55 am

Sonreí y bajé la cabeza, mirandóme las manos.
-Si, en realidad, es curioso, porque uno puede seguir la religión que guste, y como yo... hallar la paz y comunión con algo más grande, en los lugares menos esperados. Como una habitación, una biblioteca, o incluso, un mercado de especias-dije lo último sonriendo de lado, elevando apenas la comisura derecha de mi labio.
Reí musicalmente, y lo miré ladeando mi cabeza.
-No me ofende Brandon, al contrario. Es válido que tengamos opiniones distintas. Me gusta eso. Mis señores padres siempre tienen temas para hablar plácidamente, y ambos son muy ilustrados y versados en distintos temas. Espero que... seamos así...-dije lo último tragando con dificultad, porque aún me ponía nerviosa hablar de matrimonio. Y aún más si era el nuestro.
Siempre terminábamos hablando del Niñó Rey, con quien fuera que estaba, él siempre salía a colación. Suspiré y miré a Brandon fijo a los ojos.
-Brandon, ése sería el fin del rey Brynden. Si llega a aprobar tal decreto, tendrá a todo el Norte, sus casas Vasallas-sonreí por lo que iba a decir a continuación-Y a todos los Arryn, y sus vasallos contra él. No puede hacer lo que quiera con las creencias de la gente. Si quiere que lo respeten, él debe respetar. Es algo básico. Es como que de la noche a la mañana, proponga que todas las mujeres deben ser exiliadas del reino. Algo así de inaudito, y perjudicial para él. No puede ser tan necio-hablé con calma, y siempre mirándolo fijo, a veces frunciendo el cejo, por lo convencida que estaba de mis palabras.
El resto de nuestras vidas juntos. Esa frase quedó pendiente en mi mente, y me dispuse a digerirla.
-Es algo tan grande y a la vez simple que nos casemos, ¿no? Quiero decir, para mí al menos, es algo enorme-dije sonriendo y gesticulando con mis manos de delicados dedos y uñas-Yo... nunca pensé que iba a pasarme esto, es decir, si, lo esperaba es típico con las familias nobles, pero con alguien como usted Brandon, usted es...-me callé y mordí mi labio inferior, mitad sonriendo, y ruborizada.
Por su lenguaje corporal, pude notar que él se sentía más cómodo conmigo, incluso su cachorrito se había dormido, y hasta que lo miré, no me había percatado que el animalito se había arrebujado a mis pies, y se movía como si corriese por un campo en sueños. Decidi relajarme yo también, y cambié de postura, encorvando ligeramente mi espalda, gesto que mi septa insistía en corregir, no por la comodidad, sino porque ella había descubierto que lo usaba para ocultar parcialmente el tamaño de mis grandes pechos. Aunque, ahora sólo lo hacía por cómoda, ya que apenas se divisaba una curvatura debajo de la capa de Gatasombra, que cubría casi totalmente mi escote.
-¿Mi voz?-pregunté confundida-Es la primera vez que me dicen eso, siempre pensé que mi voz era molesta o demasiado aguda, al menos por la manera que mi septa se queja de que hablo mucho-bromeé delicadamente-Gracias Brandon, tu voz es muy bonita-dije en compensación a su cumplido, convencida de lo que decía, era realmente atractiva su cadencia.
De pronto, el lobito comenzó a mover la cola velozmente, y lo miré, pero algo detuvo el movimiento de mi cabeza, y casi tardé en darme cuenta lo cerca que estaba ahora Brandon de mí. Lo que habia impedido mi movimiento, fue su mano en mi mejilla, acomodando un cabello rebelde, pero una vez que lo hizo, se quedó ahí, y luego, posó la otra mano, enmarcando mi rostro.
Por lo que sentia en mi interior, tuve miedo de mi piel ardiera, y quemara sus suaves manos. Brandon tenía palmas delicadas pero grandes, tanto que con ése gesto, había encerrado casi mi rostro por completo.
El tiempo se detuvo cuando lo veía y sentía cada vez más cerca mío. Nuestros cuerpos estaban casi pegados, y podía sentir la calidez de su masculina figura. Sus ojos me llegaban al alma, tan azules que dolían de hermosos, y tuve que cerrar los míos. Y entonces, lo sentí.
Mi primer beso.
Sus labios se habían posado con suavidad sobre los míos, y sentí mi pecho explotar. Gemí levemente, por lo inesperado, y moví mis labios de manera que se acoplaran mejor a los suyos. Estuvimos así por unos eternos segundos, hasta que me separé, y lo miré a los ojos, estabámos a pocos centímetros y yo estaba muy agitada.
-Ese fue... Brandon, me ha dado mi primer beso-murmuré sonriendo, y me acerqué para repetir el gesto, esta vez más delicadamente si era posible, y de sus labios, me moví a la mejilla-Gracias-susurré cerca de su oreja, feliz a más no poder.
No existía nada más que el bosque de dioses, nosotros dos, y bueno, Sköll que roncaba levemente.









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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Jue Oct 27, 2011 2:20 am

Eso se sintió…¿Cómo podría Brandon describirlo? Mágico…Allí frente a los árboles corazón…frente al mundo, frente a los Dioses, él la había besado, fue algo suave, inocente, de dos jóvenes, como si fuesen una pareja normal, sin nada ni nadie más que ellos mismos en el mundo, en esta parte del muro y aquella otra, nadie más. Ellos. Juntos.
Ahí está, despué de haberle besado, Brandon sintió como ella comenzaba a separarse de él, y sentía a su vez como el mismo se alejaba de ella casi por naturaleza, en ese mismo momento miles de preguntar abordaron la mente del joven de Winterfell,¿se había precipitado? Si, se iban a casar, y no era extraño que se besasen, pero apenas había visto a la chica, y a penas hjoy comenzaban a hablar solo, sin tanta porquería protocolaria ni nada de aquello…pero ¿Ya la había besado? ¿Era un hostigamiento? ¿ Qué tan mal lo habría hecho? Aunque no lo hubiese dicho, también era su primer beso ¿Tan mal la hubo besado? Que terrible. La verdad comenzó a sentirse bastante mal hasta que ella se alejó un poco y sonrió, eso fue como si un peso enorme, tan pesado y alto como el muro que vigilaba la guardia de la noche, sentía tanto miedo como cuando su nana le contaba el terrible invierno donde los otros aparecieron de nuevo. Pero todo se había ido con la simple sonrisa de Ekaterina, ella titubeó y otra vez él se sintió algo incómodo…por los Dioses, viejos y nuevos, se sentía un tonto. Él estaba rojo, respiraba bien, pero por poco.
“Su primer beso”-Pensó. También era él suyo, aunque por simple orgullo, hombría, niñería, inmadurez o como quieran llamarle no lo diría. Fue muy bonito para él, esperaba que a ella le hubiese gustado, a él…A él simplemente le encantó y quería repetirlo, su corazón galopaba, y se sentía excitado por toda la emoción y la aventura que aquello significaba. Pero allí estaba quieto, y dioses sabían que lo mantenía así.
Su risa fue encantadora, y pareció disipar el resto de la incomodidad que Brandon sentía, oh que divina era ella. Su sonrisa era totalmente cautivadora y moría de ganas de decirlo, pero en aquel momento simplemente sus labios no le respondían. Tal vez silenciosamente le rogaban que volviera a hacerlo, le empujaban a los labios de ella otra vez, y simplemente él necesitaba contenerlos totalmente, pues la mínima libertad terminaría con él sobre Eki otra vez.
En ese momento él la miró otra vez, y sintió como esta vez las manos de ella era quienes lo poseían, sus labios no tuvieron que esperar más, los de ella fueron los que le brindaron aquel cálido beso, beso qué él sabía que recordaría hasta el día de su muerte, por lo bello, por lo especial, por lo único. Por ella.
“Gracias” Murmuró y Brandon casi dice “No es nada” hasta que el mismo se detuvo, ella no debía agradecer nada, fue algo que él quiso hacer por él mismo, y no por ella. Aunque claro, no era simple egoísmo, era el cariño creciente que sentía por ella, era las señales de los dioses manifestados, era ella en su mente quien lo llevó a hacer tal acto. Él le vio moverse y sintió el susurro penetrar su oído, y a su vez como un cosquilleo le recorrió todo el cuerpo de manera rápida. Era una sensación tan extraña pero…Feliz…
“Eki…”-Dijo despacio, ya le había puesto aquel apodo en su mente pero nunca lo había dicho hasta ahora, siempre buscaba el diminutivo de cualquier nombre, aunque no cualquiera, sino el diminutivo que le gustase aunque nunca lo usaba, casi nunca ejor dicho esta vez si.
Él se lanzó contra ella y la abrazó firmemente, ella cayó alrededor de unas flores que allí crecían, blancas. El pasto ahí era suave, no creía que le doliera tal, pero ante aquel miedo se giró, dejándola a ella encima suyo.
“Tú mirada es muy linda”-Dijo con suaviedad, por primera vez no se había referido a ella como usted, sí no como tú.
“Tú mirada es muy bella, mi amor”-Pensó a penas lo dijo.
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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Jue Oct 27, 2011 3:13 am

Miles de sentimientos afloraban dentro de mí, todos dispersos y dispares. Pero todos convergían en uno sólo. Me estaban besando y se sentía tan pero tan bien. Había respondido el beso de Brandon, casi no pensando en lo que estaba haciendo, dejándome llevar por las sensaciones que estaba experimentando por primera vez. Pero, ahora mirándolo a los ojos, no me arrepentía. O quizá si, un poco, esperaba que él no pensase que yo era esa clase de chicas que se entregaban por completo luego de dos palabras. Siempre pensé que iba a tomarme mi tiempo para besar a un muchacho, que iba hacerme desear, y jugar un poco con él, como las "estrategias de coquetería" de Rhea me habían enseñado.
Pero con Brandon, fue todo tan repentino, que dejé de pensar y comencé a sentir. En mi interior, sentía el aleteo de las alas del águila, pero era mi corazón, que galopaba como un semental de los Señores de los Caballos.
¡Qué extraña me sentía! Como si, hubiese tenido que hacer esto desde el primer momento que vi a Brandon, como si esto fuera correcto. Y bueno. Demasiado bueno.
-Brandon... si me vieran en el Nido, te darían un premio. Me has dejado sin palabras, y casi nunca dejo de hablar-murmuré sonriendo, y de pronto, sentí demasiado calor usando mi capa de Gatasombra. ¡Por los Siete! Incluso podía bromear sobre esto. Cualquier muchacha que se preciara, se alejaría en este momento, totalmente ruborizada y haciendo aspavientos, totalmente ultrajada. ¿Pero yo? Yo quería más. Quería más Brandon Stark. Más de sus dulces labios, cálidos como un torrente de vino veraniego en la boca, y dulces como un pastelito de limón.
Y un escalofrío me recorrió por completo, desde mis enfudados pies, hasta el úiltimo de mis cabellos, cuando él me dijo "Eki...".
Pocas personas usaban algún tipo de diminutivo con mi nombre. Mi madre a veces me llamaba Kate, y mi padre Kat. Pero, el círculo familiar, incluso mi hermano Efraim, jamás me llamaban de otra manera que no fuera mi nombre completo. Consideraba que los diminutivos eran algo privado, como un gesto de familiaridad, y confianza entre las dos personas.
Y ahora, Brandon me decía eso. Eki, sonaba muy bien, y él sería el único que me dijese así. Por ahora, no se lo diría eso, más adelante sí. Y quizá, incluso yo tendría un apodo para él, para demostrarle que yo también me sentía a gusto y familiarizada con él.
Casi tan sorpresivo como su beso, fue su movimiento sobre mí. En menos de un segundo, estaba abrazado con firmeza a mi cintura, aplástandome contra él, y haciendo caer sobre mi espalda, justo en un campo de flores blancas, que se esparcieron a mi alrededor y me inundaron con su aroma.
Comencé a reírme, mirándolo fijo, y a escasa distancia, ya que él estaba sobre mí, y podía sentir en cada centímetro la calidez de su masculina figura.
-Esto se siente bien Brandon-dije sonriendo, y llevé una mano a su frente, apartando uno de los cabellos rebeldes que bailaban justo sobre sus ojos. La moví lentamente hasta su mejilla, y la dejé allí. Pero justo cuando me estaba habituando a su peso, él se movió otra vez, arrastrándome, y me posó sobre él, como si yo pesara unos pocos gramos. Acomodé mis piernas a los lados de su cadera, para mantener el equilibrio, y sonreí, mirando hacia abajo, dejando que mis cabellos cayeran libres a los costados de mi cara, y le hicieran cosquillas a sus hombros.
Me percaté que la capa de Gatasombra había quedado donde yo había estado antes, sobre las flores, pero no tenía nada de frío. El vestido era abrigado, y de mangas largas, lo único descubierto que tenía era mi escote.
Abrí la boca con sorpresa, al escucharlo tutearme, y me acerqué un poco más a él, inclinando mi torso sobre el suyo.
-Gracias... desde que te vi, nunca pude dejar de pensar en lo azules que eran tus ojos-susurré, tutéandolo también, y toqué con delicadeza la piel alrededor de su hueco ocular, ahí justo sobre el pómulo-Curioso que ambos pensemos lo mismo del otro, ¿no es cierto?-comenté, y al escuchar sus últimas palabras, sonreí de lado, y sentí humedecerse mis ojos, pero no iba a llorar, no señorita.
Un impulso me llevó a recostarme sobre él, y apoyar mi cabeza sobre su pecho, acomodando mi oído sobre su corazón.
-Brandon...-dije en voz casi baja, pero supe que él me había oído, y me aferré a su torso con mis manos.
No, Brandon Stark, de a poco me gustaba demasiado.








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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Jue Oct 27, 2011 9:50 pm

Ella se veía algo tensa y era algo que no le gustaba en demasía al joven señor del norte. Pero de pronto notó que ese nerviosismo estaba dejando escapar una notoria felicidad, o alegría, ya que decir felicidad tal vez sería muy ególatra de parte de Brandon, pero, mientras sonriera, todo estaría bien, todo aquello no habría estado mal, en ese mismo momento, todo parecía marcha bien, y por primera vez pensaba que se alegraba mucho de que padre lo hubiese comprometido con ella y no con otra. Ella. Su silencio de todas formas era algo que Brandon no sabía cómo interpretar, miles de ideas venían a su mente, y la mayoría recorría las ideas más negativas, y ¿Si se mostraba feliz solo para complacerlo? No sería bueno que el malcriado noble norteño que quiso besarle al primer momento de intimidad le dijera a su padre que ella era insípida y frívola, no sería bueno que toda aquella boda peligre…pero, no, se negaba a creer aquello, lo que experimentaba en esos momentos se sentía demasiado real para ser producto de eso o de cualquier otra posibilidad que su mente abarajara, era eso, o él era un tonto niño del norte que no se daba cuenta de la facilidad con la que se le podía engañar. Esperaba ciertamente lo primero, aborrecía lo segundo. Bueno todo aquello se estaba volviendo algo complicado hasta que habló, solo para decir que ella no tenía palabras para referirse a todo lo que había pasado en aquel lugar sagrado de Invernalia .¿Eso era bueno o malo? Oh Brandon, que tonto eras para el amor. Brandon temió qué luego de esto, ella se levantase, corriese, no diría nada pero era tan probable qué se encerrara en algún lugar, sola y comience a llorar, así, sintiéndose avergonzada de sí misma, ultrajada, oh Brandon ¿qué rayos pensabas?
Brandon se sentía bien estando cerca de ella, muy bien, era algo nuevo, distinto a todo lo que él había visto, o sentido, nunca había estado tan cerca de una mujer, no porque no tuviese la oportunidad, sino que nunca pudo vencer su timidez al punto de hacer lo que había hecho, tal vez era la tonta seguridad que le daba tener las decisiones más importantes de una pareja “decididas” por los padres de ella y de él, o el hecho de que en verdad Ekaterina le gustaba mucho, muchísimo, ella era muy hermosa. O sino lo más probable de todo, que no lo haya pensado un solo segundo.
Al fin y al cabo ella reía, eso le gustaba, su risa era muy reconfortante, le gustaba a él, esperaba poder hacerla reír muchas veces. Siempre. Teniéndola abajo suyo le parecía tan pequeño su cuerpo, tan suave y sensible, que no podía tratarla de otra forma que no fuese con delicadeza, con afecto. Guardó silencio cuando ella dijo que le gustaba eso, que se sentía bien, sonrió, y era su forma de demostrar que se regodeaba de una forma muy privada de que a ella le hubiese gustado que lo hiciese. Luego de girar noté como su peso cambiaba, notó como su capa de gatosombra se había desprendido de ella y había quedado al lado suyo, giró un poco para verla, y parte de aquella prenda estaba tocando su hombre, la dama del valle acomodó sus piernas sobre su cintura. Eso se sentía muy excitante sin dudas, pero jamás siquiera pensaría en avanzar más de aquel beso, y aquel abrazo en aquella ocasión, eso sería insultarla. Antes debían casarse. Aun así la vio más detenidamente, sobre él, sin la capa de gato sombra su escote era más notorio, sería un mentiroso en decir que no fantaseó un momento con ellos.
Después de que el dijera algunas palabras, ella le miró y dijo otras tantas, parecía que ambos dos comenzaban, por suerte, y gracias a los antiguos dioses a tener confianza era algo que simplemente le alegraba en sobremanera que esto fuese así, todo parecía ser más fácil, y justo en ese momento recordó el cuervo que había llegado de Desembarco del Rey, El bastardo estaba haciendo su movida y él debía hacer la suya junto a Rickard. Maldición. Justo cuando todo parecía marchar bien entre ellos. No respondió nada a lo que dijo, solo sintió su piel tocar la suya, solo sintió sus dedos en su rostro y pensó que la mirada de ella era mucho más bella que la propia. Y eso sin dudarlo ni un solo momento.
Ella habló y pronto vio en su rostro un ápice de humedad ¿Acaso iba a llorar? ¿Qué estaba saliendo mal ahora? No lo sabía, pero pronto un impulso de la noble del valle de Arryn se recostó sobre su pecho, sentía su oído sobre él, sentía también como su corazón latía más rápido, le daba un poco de vergüenza saber que ella lo estaría escuchando de primera mano. La abracé por la cintura, apoyando su cabeza sobre aquel manto de flores que aquel bosque de los dioses le ofrecía.
No tenía idea de cuánto tiempo había transcurrido, juraría que mucho, pero no le había prestado atención por un buen tiempo lo que no podía saber cuánto era el tiempo que había estado allí con ella, oh pero sí que le había gustado, pronto notó que Sköll se levantaba, y se estaba desperezando, de seguro quería correr o algo así, Brandon lo miró de lado pero no hizo mucho más.
Una vez más sentía la suave voz de Ekaterina hablar, y dijo su nombre…de una forma tan ¿Cómo decirlo? Linda… que su corazón volvió a precipitarse justo cuando estaba a punto de silenciarse al oído de ella, no era bueno disimulando en ningún aspecto. Maldita juventud, pensó en aquel momento.
¿Sí?-Susurró también. Tal vez ya quería irse, tal vez hace mucho tiempo se sentía mal con todo esto y por simple amabilidad o compromiso no lo había dicho que terrible era esto ultimo, y esperaba que no fuera así.
Ekaterina comenzaba a gustarle muchísimo más de lo que creía.
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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Dom Oct 30, 2011 6:51 pm

Todo parecía detenerse mientras estaba apoyada sobre él. Todo menos el latido de su corazón y el mío. Su angosta cadera parecía caber a la perfección entre las mías, y me ruboricé como nunca antes, al pensar en lo íntimo de la posición en la que estabámos. Rhea me había mencionado algunas posiciones amatorias para darle placer a mi futuro marido, y yo simplemente me había reído mucho al verla imitarlas. Sin dudas, estar sobre él, era una de las repertorio que me había mostrado, y supe que si movía un poco más mis caderas, el rozamiento lo volvería loco.
¿Acaso estaba teniendo estas ideas tan... deliciosamente inmorales acerca de Brandon Stark? Sin dudas, era un muchacho terriblemente atractivo, con ése no sé qué del Norte, que difícilmente podría hallar en el Nido. En sus ojos había hielo, si, hielo más duro que el del Muro, pero algo en mí me dijo que si yo intentaba podría derretirlo aunque sea poco, como vi en estos momentos.
Imaginé, me costaba mucho aceptar que estaba teniendo estas ideas acerca de nosotros, pero íbamos a casarnos, era obvio que pensara en las relaciones sexuales que podríamos llegar a tener. Pero, yo era una doncella en todos los sentidos, y mi virginidad era algo que consideraba muy bello, casi parte de mi inocencia. El último bastión de mi niñez. Porque por más que mi cintura, mis piernas y mis enormes pechos fueran a ojos vista típicos de una mujer, yo muy adentro mío, era aún una niña.
De pronto, acaricié su amplio pecho, y me erguí lo suficiente como para mirarlo a los ojos. Aún estaba roja y mi rostro algo enfebrecido de las tribulaciones sexuales que estaban teniendo lugar en mi mente. No le iba a decir nada acerca de mi virginidad, me daba pavor que eso no le gustara de mí, que prefiriera a mujeres más experimentadas. Quizá él ya había tenido miles de mujeres entre sus piernas, y una niña como yo no le resultaba atractiva, ni cautivante, probablemente le aburriría mi inexperiencia en la cama. Pero con un poco de la ayuda de Rhea, tal vez le gustase.
Nos íbamos a casar, y debia mantenerlo feliz, a cómo dé lugar. Aunque, yo ya me sentía un poco feliz en esta situación, así que me imaginé que íbamos a tener un lindo futuro, dentro y fuera de la cama.
Un movimiento captó el rabillo de mi ojo, y vi que el lobito estaba estirándose y ya agitaba su cola juguetonamente. Sonreí, y me moví un poco. Sin darme cuenta, con ese movimiento, apreté un poco más mi peso sobre el pubis de Brandon, y me ruboricé, al tiempo que lo miraba de nuevo a los ojos, pidiéndole perdón con mi mirada, pero... no cambié de posición, se sentía bien, en el centro de mi cuerpo, cosquillas que jamás sentí, me recorrieron como ondas eléctricas. Decidí que seguramente, hacer como que no era nada del otro mundo quizá le iba a gustar, pero algo en mí también me dijo que era mejor actuar naturalmente, por lo que me moví levemente, y me apoyé sobre mis talones, liberando el peso y el contacto entre nuestras zonas íntimas. Suspiré agitadamente, y tomé sus manos, que descansaban a los lados de mis piernas.
-Me estoy dando cuenta que... que... esto... se siente correcto. Como si... como si...-comencé a hablar pero me callé, aún un poco atribulada por las cosquillas que había sentido entre mis piernas-...como si esto no lo hubieran decidido sólo nuestros señores padres-murmuré, y me incliné aún más, presionandome totalmente contra él, y volví a besarlo, pero no en lo labios, sino en el espacio justo debajo del lóbulo de la oreja, y tracé un caminito de besos hasta las comisuras de su boca. Una vez allí, hablé sin separar nuestros labios.
-Me gustas-finalicé, pensando "Y eso no lo decidió ni arregló nadie" mientras profundizaba el beso, atreviendóme un poco más, e introduje mi lengua en el interior de su boca, timidamente al principio, y luego disfrutando. Me separé a los segundos, y lo miré, mientras reía como una chiquilla feliz.
Una chiquilla que comenzaba a sentirse como una mujer, gracias a este chico del Norte.

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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Miér Nov 02, 2011 2:41 am

Por lo que sabía de Ekaterina Arryn era una dama y doncella completamente ideal, e incluso, su padre le había comentado que muchos Lores altos de Westeros habían pedido su mano, pero la mayoría era de una edad muy avanzada y Lord Egon no quería que su hija tuviese ese estilo de vida, en cierta forma Brandon era perfecto para casarse con ella. Era joven, importante, y la seguridad de ser un buen hombre, honorable y de buenas costumbres, una garantía que daba el hecho de apellidarse Stark.Curiosamente la tenía ahora sobre él difícilmente apartaba sus pensamientos de su cuerpo, sin dudas el deseo le estaba volviendo loco, La observó erguirse, y su mirada se cruzó con la de ella, otra vez pensaba que aquella mirada era totalmente de otro mundo, se sentía penetrado por ella de una forma muy curiosa y en el leve segundo en que ella le miró, y él le miró a ella, sintió que el mundo ya no estaba alrededor que ni siquiera su cuerpo le era propio, que tan solo estaban aquellas miradas. Una sobre la otra, ella acarició levemente su pecho y un cosquilleo indescriptible dominó todo su cuerpo.

El estaba en silencio, no decía nada para nada, solo la miraba, examinándola en cada detalle, y a cada momento confirmaba que era una mujer muy atractiva, sus encantos eran grandes como no había visto en toda su vida, no imaginaba que en los Siete Reinos pudiese existir alguien más bella que ella, ni siquiera más allá del muro, o más allá del mar angosto dónde según decía habían mujeres muy exóticamente bellas.

Brandon la miró cuando ella se giró para ver a Sköll y sintió en ese mismo momento su sexo afirmándose sobre su cintura, se excito casi inmediatamente a la vez, quiso moverse rápido para que ella no lo notara, pero ella se lo impidió y ya para entonces no tenía caso.

Tomó sus manos entre las de él, estaban calientes, notó, eso le llamó la atención normalmente los forasteros no podían hacerse de él tan fácilmente, muy por el contrario muchos no sentían calor en toda su estadía en Winterfell, salvo que visitaran los prostíbulos dónde era imposible no hallarlo, por alguna razón, las prostitutas de norte eran muy famosas en todo Westeros.

“Se siente correcto”-Dijo ella y el simplemente no supo cómo responder, lo decía claramente porque lo había aceptado, estaba de acuerdo con estar con el, la situación lo delataba, pero aún se preguntaba si…ella tuviese otra opción ¿Qué haría?

Ella volvió a recostarse sobre él, pero esta vez buscando sus labios, lo que hiso que sus pechos chocaran con sus pechos, los sintió enormes, pero suaves, sin dudas Ekaterina despertaba aquella sensación de deseo en Brandon Stark. Vaya que sí, ella recorrió parte del rostro de Brandon con sus labios, y pronto, llegó a los de él, y entre suspiros, y el aire húmedo que sentía salir de su boca, ella dijo al joven Stark que gustaba de él. Una muestra de ternura que le llegó muy profundamente a su psiquis.

“También me gustas….mucho, y nadie lo eligió más que yo”-Dijo besándola también, ya no era un beso tan delicado como el anterior, más bien, este estaba cargado de pasión, sentía como las lenguas de ambos danzaban y de momento no podía pedir otra cosa.

Al separarse la miró y vio reír, no pudo evitar también hacerlo, vio sus dientes, blancos y perfectos y suspiró.
“Creo que deberíamos irnos…no sería bueno que padre venga al bosque y me encuentre así”-Dijo tratando de recomponerse, pero sin antes poder evitarlo la besó de nuevo, de la misma forma que la anterior vez.

Sköll estaba allí, sentado con su cabeza de lado, pareciendo no entender que sucedía exactamente, aunque esperaba que terminase pronto, sentía deseos de correr y jugar.

Brandon por su parte, no quería que eso acabase, ella había hecho que él se sintiese…no sabría describirlo…especial.

Esperó que ella se levantara, vio como lo hacía con una sonrisa en los labios, y una expresión algo picara.


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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   Vie Nov 04, 2011 2:57 am

Si bien yo era una persona que díficilmente se sentía cómoda en el silencio, con Brandon era todo diferente. Sus silencios, había aprendido, eran fruto de que miles de palabras no cabían en su boca, y él guardaba ésas palabras para sí, reflejándolas en acciones, miradas, roces, o besos. Sonreí, y acaricié el interior de muñeca con mi pulgar.
Mirando a sus ojos, supe que me estaba enamorando. ¿Qué otra explicación podía haber? Ese sentir en mi pecho, mi agitación, mis fantasías. Como el mundo parecía detenerse cuando nos besábamos, cómo de pronto, dejé de sentirme una niña, y ver todo con ojos de mujer. ¿Acaso era amor?
No podía admitirlo, no estaba segura, no podía decir "Te amo" aunque lo sintiera, no quería arruinar las cosas, no podía permitirme asustarlo luego de decir esas palabras, ni dejarme a mi misma admitir que me pasaban ésas cosas con él, porque no quería lastimarme en caso de que él no me correspondiera. Ni siquiera me arriesgaba más allá que lo que había dicho antes, un infantil "Me gustas" pero que detrás de esa frase, había mil cosas escondidas. Y ésas mil cosas anidaban en mi pecho, al ver a Brandon sonreír, mirarme de esa manera, como si fuera la chica más bonita de todo Westeros. Y quizá, quizá, tenía razón. Yo ahora era la chica más bonita del mundo, pero sólo porque él me hacía sentir así. Deseada. Atractiva.
En mi movimiento, noté algo más. Algo cálido y duro entre mis piernas. Algo que jamás, pero jamás, había sentido. Imaginé que se trataría de Brandon, reaccionando a mí. Y me ruboricé. Así se ponían los hombres cuando estaban listos para el sexo, me había dicho Rhea, y que sólo era tan instántaneo cuando realmente estaba atraídos por una mujer.
Lo miré a los ojos en ese preciso instante, cuando mi centro femenino se humedeció, al sentirlo a él a así, y confirmé lo que mi cuerpo me estaba gritando. Él también me deseaba.
Sentirme húmeda allí abajo me hizo sentir rara, porque desde los trece años que sangraba regularmente, pero no era hasta el próximo cuarto creciente que debía hacerlo, por lo que me extraño sentirme así de mojada en mi centro.
Seguramente, era mi cuerpo, preparándose para recibir lo que Brandon tenía tan duro entre sus piernas.
Alejé esos pensamientos, y cambié de postura lentamente, aún disfrutando de mis sensaciones.
Abrí mi boca, formando un corazón perfecto, y me acurruqué contra él, recostando casi todo mi ligero peso sobre su torso.
-Yo... yo pensaba lo mismo. Nadie me obligó a sentirme así, yo creo que... si... yo te he elegido-murmuré en su oído, susurrando la última parte, y devolví su apasionado beso.
Sentía la cálida cavidad de mi boca, ajustándose a la perfección con su lengua y sus fuertes estocadas. Con una mano, aferré su mentón, sintiendo su incipiente barba, y gemí levemente, cuando el ritmo de su lengua se aceleró.
El momento terminó cuando ambos nos reímos, y miré al lobito. Agitaba su cola, y nos miraba con la lengua hacia afuera. A ojos vista, quería jugar, y las artes amatorias de los dos jóvenes que tenía en su frente, seguro le aburrían. Reí de nuevo al escuchar el comentario de Brandon, y me incorporé alisando los pliegues de mi vestido, que ahora tenía aquí y allá alguna mancha verdosa. Mi pelo estaba enmarañado, pero pasé una mano por mi cabeza, y arreglé los largos mechones, esperando lucir bien.
-Si, sería raro. Al menos, en el ambiente del Bosque de Dioses-comenté sonriendo pícaramente.
Recogí mi capa de Gatasombra, y la eché sobre mis hombros, a pesar que aún no sentía frío. Miré a Bran, y estiré mi mano en su dirección, mientras el lobito trotaba alegremente hacia la puerta del Bosque de Dioses.
Lejos de donde todo estuvo tan cerca...entre Brandon y yo.





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MensajeTema: Re: El Bosque de los Dioses   

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