Winter is Coming

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 La llegada de los Arryn

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MensajeTema: La llegada de los Arryn   Jue Oct 20, 2011 1:22 am


Era algo así como las siete de la mañana, el señor y la señora de invernalia solían levantarse temprano, estaban en el salón principal, hablando como acostumbraban. Desayunaban a su vez. Un día que parecía tranquilo pronto no lo fue más.
Uno de los guardias de Lord Roland irrumpió en la sala dónde él y Lady Aurora hablaban, no charlaban nada importante, nada que no pudiese esperar en cambio lo que aquel hombre traía como noticia, no podía esperar, de ninguna manera podía hacerlo, el joven se arrodilló ante sus señores, y con un gesto de Roland supo que debía levantarse, y mirándolo a los ojos dijo lo siguiente:
“Los informantes los han visto por el camino Real, mi señor. Lord Arryn y su Caravana llegarán al medio día, entrarán al norte en cinco horas”-Escucharon claramente los señores, los ojos de la señora se abrieron como platos, estarían allí en menos de cinco horas, gracias a los dioses que ella era una mujer precavida y hace días estaba todo preparado ante esta inminente sorpresa. Sólo hacía falta informar a la guardia y preparar a su familia para recibirlos.
Lord Roland se irguió y con una voz calma pasó a dar instrucciones.
“Bien, quiero que tomes un buen número de Banderizos y parte de la guardia y los envíes, DE INMEDIATO hacia la caravana para escoltar a su excelencia hasta las entradas de Invernalia, también quiero que prepares nuestros caballos, de toda la familia, y que otra parte de mi guardia nos acompañe hasta las puertas de Invernalia”-Dijo con una voz clara, e imperativa.
“Si mi señor”-Dijo el guardia dando la vuelta para retirarse.
“Obviamente debemos ser nosotros mismos quienes los escoltemos a nuestro hogar ¿No te parece, querida?”- Dijo el Gran Huargo a su mujer.
“Sí”-Se limitó a decir para luego tomar un sorbo del té que estaba degustando.
Ella miró a una doncella que estaba allí, esperando a alguna instrucción que recibiría ensegudia.
“Tú, querida, avisa a mi hijo mayor que su prometida está en camino” – Puede decirse que Aurora lo dijo de mala gana, tal vez no le gustaba del todo que su niño del invierno dejara de ser un niño y tuviese que casarse ya. Era un poco celosa en aquel aspecto.
Mientras tanto, en el camino Real, en las cercanías del norte.
Una caravana encabezada por caballeros del valle se aproximaba majestuosa y formidable por el camino que les llevaría a Invernalia, eran alrededor de 300 hombres, entre los cuales estaba la familia del Valle, Guardias, Soldados, Escuderos, Banderizos y Sirvientes..
En el centro de la gran caravana se encontraba un carromato que llevaba en su interior a 5 personas, a Lady Arryn, una “Bailarina de Essos”, una septa, y a la joven Ekaterina Arryn, quien estuviese esperando por conocer a su prometido, el hijo mayor del Señor de Invernalia.
Alrededor de este Carro, se encontraban a caballo Lord Egon, y su hijo, a caballo, al lado de banderizos que portaban a lo largo de todo el grupo el símbolo del halcón plateado con fondo azul. Dando gala de la fuerza y magnificencia de los guerreros del valle que “Volaban más alto que el honor”
La cabecera estaba cerca de poder ver a la lejanía a los soldados norteños, de Invernalia, banderizos con el lobo huargo con fondo gris se veían a lo lejos, además de las armaduras grises que identificaban a los guerreros de los Stark.
Mientras tanto, dentro del Carro principal.

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Ekaterina Arryn
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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Jue Oct 20, 2011 11:46 pm

Díficilmente se podía ver algo a través de las gruesas cortinas que colgaban a los lados del carro en el que me llevaban, había dejado de intentar observar el paisaje hacía dos pueblos atrás. Estaba nerviosa, me sudaban las palmas, y me sentía un poco asfixiada dentro del carromato. Conmigo viajaban mi señora madre Claryse, mi Septa Niniana, mi "Cocinera Personal" Rhea, y dos doncellasde mi madre, llamadas Thya y Jali, provenientes de Pentos. Ambas habían pedido asilo en la Puerta de Sangre, escapando de unos violadores. Los hombres de mi padre, los apresaron, y los "hicieron volar" mientras que a las jóvenes de las Tierras Libres se las invitó a formar parte del personal del castillo, y mi madre las incorporó como sus doncellas. Eran muy agradables y obedientes. Sinceramente, las veía más como amigas de mi señora madre que como unas doncellas. Había algo en ellas que hablaba de libertad, tierras lejanas, distintos vientos y personas, que me hacía verlas fascinada. Pero claro, no podía decir nada sin tracionar todo lo que me habían inculcado desde que me habían destetado de mi ama de cría.
Trataba con todos los medios de concetrarme en otras cosas, y no en lo que estaba afuera del carromato, o peor, hacia donde nos dirigíamos. Suspiré y dejé que lentamente se formaran las palabras en mi cerebro.
Iba a conocer a mi futuro esposo, Brandon Stark.
Comencé a sentirme más asfixiada y el corcet de mi vestido se sentía sospechosamente más ajustado de lo normal. Llevé una mano a mi cintura, y me acomodé mejor sobre los cojines multicolores. Tan intespestiva y sorpresiva como una nevada en Verano, había llegado el arreglo de compromiso que uniría mi destino con este joven desconocido. Por fortuna, me habían dicho que Brandon Stark era muy apuesto, todo un futuro Lord, y de una mente astuta y modales dulces.
Pero, también decían que había cádaveres que se movían detrás del Muro de Invernalia...
Me resultaba díficl creer en algo si no lo veía. Por fortuna en unas horas iba a verlo con mis propios ojos, a mi futuro señor esposo.
No podía estar nerviosa, o al menos, no podía dejar transmitir mi nerviosismo en mi rostro, o palabras, o siquiera, actitudes. No, yo era una Dama del Valle de Arryn, la hija de Lord Egon y Lady Claryse. Debía ser la hija perfecta y gustarle a Brandon y a sus señores padres.
Sinceramente, hubiese preferido estar mil horas entrenando con Rhea y mis dagas, o viendo volar a mis halcones, que estar ahora por llegar a Invernalia. No tenía ganas de casarme, ni siquiera aún entendiendo los motivos políticos que llevaron a cabo este compromiso.
No quería conocer a Brandon Stark. No quería verlo, y ver en él sus esperanzas de tener una esposa sumisa, dócil, y buena en las artes amatorias. O peor, ver en él su desprecio, y verme a mí misma como un tratado entre nuestras casas.
Acomodé mi gargantilla de plata con un simple medallón en forma de luna creciente, con una runa de protección, regalo de mi señor abuelo, y pensé que hoy iba particularmente bien vestida. Mi señora madre había insistido que llevara mi nuevo vestido color azul marino con ribetes negros y encajes de Myr de color negro. Era ajustado, y con su corcet, dejaba enmarcada mi diminuta cintura, y mis pechos quedaban más turgentes y redondeados de lo habitual. La pollera caía como una cascada sobre mis piel, envueltos en delicadas botas de piel de ciervo. También llevaba una pesada capa de Gatasombra, que me serviría como escudo ante el frío mortal de Invernalia.
Niniana se asomó por la ventana, y me miró sonriendo.
-Ya hemos llegado Ekaterina-dijo con su comedida voz.
Me sentí tan falta de aire, que creí que iba a morir allí mismo.

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Brandon Stark
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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Vie Oct 21, 2011 12:11 am

Él estaba ahí, galopando con una espada, más ligera de las que acostumbra, a gran velocidad, el animal corrió hacía un guerrero que se le acercaba, un hombre que tenía en su pecho el escudo de los Baratheon, el venado coronado, sin embargo no se sentía sorprendido, sino por el contrario estaba seguro de lo que haría, seguro de que era su enemigo, mientras se acercaba, cambió un poco el trayecto de su montura para pasar de lado de su enemigo, el cuál decapitó con el filo valyriano de la espada que llevaba, negra, negra como la noche. La sangre manchó la armadura que llevaba y tiñó de rojo la nieve del suelo, en seguida bajó del animal al que montaba para combatir en tierra. Entonces lo vio, era una bestia enorme, gris como su armadura…un lobo, su montura era un lobo, pero por supuesto no era un lobo normal, el lobo soportaba el peso de Brandon, su armadura y sus armas, un lobo huargo, gris, como el del escudo de su familia, era impresionante. Al verlo se distrajo de la confrontación, un hombre corpulento, de casi dos metros se aproximaba a él con un hacha de guerra dispuesto a partir en dos al Stark, cuando giró sintió su fin llegar, y entonces incrédulo observó como el lobo saltó sobre el guerrero sureño, hacia su rostro, el cual hizo pedazos entre sus dientes.

Nunca sintió tanto alivio en la vida, nunca sintió tanta felicidad tampoco. Aún vivía, vio otra vez a lobo feroz saliendo disparado contra el caballo de un guerrero que se acercaba, el pobre animal no tuvo nada que hacer, el hombre cayó de forma horrible, se partió la nuca. Murió ahí.

Y de repente…Abrió los ojos, estaba allí, en su recamara, contemplando la mirada incrédula de una de las sirvientes de su madre, una mujer de algo menos de 30 años, le costó abrir los ojos, que soltaron algunas lágrimas ante la luz a la que no estaban acostumbrados en ese momento.

“Mi señor, Lady Aurora le ha ordenado que se prepare, su prometida llegará en cinco horas al norte”- Lo dijo eufórica, con una sonrisa, una que él no comprendía. No esperaba que fueran tan pronto, de repente, el nerviosismo y la incredulidad se apoderaron de él, pero sabía que no era una broma y que su madre había dado una orden que debía cumplir.

“Su baño está listo”-Dijo indicándole el camino hacia el mismo. Algo completamente innecesario ya que sabía muy bien dicho camino. Las doncellas que le esperaban ahí estaban dispuestas a bañarlo en aquella enorme tina caliente, pero enseguida pidió que todas se retirasen, odiaba aquellas cosas de noble, como si no pudiese ducharse por si mismo, por los dioses. Estuvo allí alrededor de una hora, pensando, tratando de relajarse cosa que lograba por momentos, pero sus problemas y decisiones avanzaban a la misma velocidad. Se aseguró de limpiar cada parte de su cuerpo, su piel blanca comenzaba a arrugarse al tiempo en que estaba en aquella agua. Al salir, se colocó perfumes. En seguida se levantó, y se puso enseguida una camisa blanca, con mangas largas, sobre la que colocó una chaquetilla gris, sin mangas, la última poseía un lobo huargo bordado, también de color gris, con sus ojos amarillos.

Continuó con el pantalón hasta hallar unas botas de cuero tratado que se colocó enseguida. Aunque estuvo un rato para atárselas de manera correcta y prolija.

Cuando estaba por ir a acomodar su cabello, la sirviente de su madre volvió a entrar. El peluquero Francis te está esperando joven señor, tu madre ha ordenado que se te afeitara y cortara el cabello.

“Por los dioses”-Pensó sin ánimos.

Pero sin remedio se dirigió ahí, enseguida le indicó que se quitara la chaquetilla y la camisa, también dejaría sin bello su pecho y demás. Se sometió a aquel proceso que le parecía tortuoso, en especial al momento de cortar su cabello el cual agarró con brusquedad, dolía a cada corte, lo que hacía a Brandon cierre sus ojos. Odiaba a ese hombre.

Había perdido más o menos una hora y media en esos momentos. Tal vez en verdad estaba un poco irritable ese día. Lo siguiente era esperar a la llamada de su padre, la cual no se tardó mucho.

Nuevamente, la misma sirviente entró en la peluquería, cuando Brandon se estaba vistiéndose otra vez. “El señor Roland ha dicho que baje inmediatamente, mi señor, su caballo está listo, tú y tu familia cabalgarán hacia las puertas de Invernalia donde recibirán a la familia de Arryn y a su prometida, mi señor.”

Solo asintió con la cabeza, y terminó de vestirse, se dirigió hacia los establos donde encontró a Tempest, su caballo. El que ya estaba listo para ser montado. Según había visto todos los demás ya había salido, él llegaría último, pero si se apuraba llegaría a tiempo para recibir a los Arryn, lo haría, aunque no sabía si era lo que más deseaba en el mundo. Suspiró y luego golpeó a su caballo con las riendas, el cual comenzó a galopar a buen ritmo, saliendo del castillo de los Stark.

Observó los paisajes de Invernalia, como si fuese la primera vez que los observaba con atención, y en ese mismo momento se puso a pensar en lo gris que se veían aquel día, y la mayoría del tiempo, el eterno invierno que allí se mostraba opacaba los paisajes, de seguro nada era parecido en el sur, en el valle, en tridente, no , todo de seguro allí era más cálido, más colorido y en ese momento la pregunta que imperaba en la mente de Brandon era si a su prometida le gustaría pasar el resto de sus días, como le correspondía, ahí, en Invernalia, en el frío, en el castillo como señora de un hombre que ahora no conoce, en una tierra donde los dioses que son adorados no son los suyos, y por más que pudiese haber un Sept allí para ella, por supuesto, las leyes de la misma tierra estaban bajo la autoridad de los viejos Dioses.

Eso también le hizo pensar que debería ordenar que se construyera un pequeño Sept para que su señora rezara a las siete caras de su dios.

Sí, siempre se perdía en los pensamientos cuando le tocaba la hora de cabalgar, y más en momentos en que tenía mucho en que pensar, esperaba que tanto nerviosismo y demás fueran algo con lo que estaba exagerando. Después de todo, hoy solo la iba a conocer, no es que fuera a casarse hoy mismo.

Al seguir encontró a sus padres en la puerta de Inverlia, sobre sus caballos, él adelantó el paso hasta ellos, los vio y dejó escapar una sonrisa. Tal vez esto no fuese tan malo como su mente niño le hacía creer, tal vez el problema era solo era ese, dejar de ser un niño.

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Ekaterina Arryn
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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Vie Oct 21, 2011 12:45 am

Nerviosa.
Esa era la palabra ideal para describirme en estos momentos.
Miré a los marrones ojos de mi señora madre, tan distintos a los míos, y vi en ellos una paz y una calma que me calaron hasta los huesos.
Recordé nuestra charla de anoche.
"-Hija, yo también pasé por lo mismo que tú has de pasar mañana. Tu padre y yo éramos dos perfectos extraños, hasta que tus abuelos decidieron que sería buena... idea que nos uniesémos, para fortalecer las alianzas entre Altojardín y el Valle, y que nuestras Casas Vasallas se unieran. Mi querida niña, todo en este mundo, en este tiempo, se hace por política, pero debajo de la niebla de estrategias, de ataques y defensas, y territorios asediados, existe la posibilidad de ver la luz del amor-dijo con una calidez en la voz que me dejó en claro, que ella y mi señor padre habían aprendido a amarse y a pertenecerse el uno al otro a través de las dificultades.
¿Acaso eso me pasaría a mí y a Brandon Stark? Ojalá que sí. ¿Pero y si yo no le gustaba? Si prefería a las mujeres más llenas en las carnes, o mayores, o incluso menores que yo, ¿me tomaría como esposa por las ventajas de la alianza? ¿Yacería todas las noches sola? O peor ¿Y si Brandon no me gustaba a mí? ¿Y si era gordo, fofo, poco inteligente o demasiado pervertido? Intenté entrar en razones con mi yo interno, y calmar mi atribulada mente.
Esperaba sinceramente que pudierámos gustarnos, aunque sea un poco, para hacer las cosas más llevaderas entre nosotros. Quizá, un matrimonio a los ojos de los demás, y un par de buenos amigos detrás de las puertas del dormitorio matrimonial, como se rumoreaba que era la relación entre Lord Mormont y Lady Redwyne.
-Vamos Ekaterina, arregla los pliegues de tu falda-dijo la septa Niniana, con su habitual premura en la voz, y le dijo a Thya que arreglase mi cabello, por décima vez. Las horquillas lastimaban mi cuero cabelludo, pero estaba acostumbrada, cada vez asistía a más reuniones de mis padres, y los peinados elaborados eran casi protocolo femenino.
Bajé mi frente mientras las hábiles manos de la doncella bailoteaban sobre mi cabeza, arreglando pelos mal puestos. Pensé que mi pelo se engrasaría más si seguía toqueteándomelo así, pero no dije nada.
Alcé la cabeza cuando hubo terminado, y busqué la mirada de Rhea. Los azules ojos de la Lysena eran tan calmados y medidos, que como los de mi madre, me daban paz, pero una paz distinta. Rhea me daba confianza en mí misma, mi señora madre me daba esperanza en que podía ser feliz a pesar de la política. Rhea me enseñaba a bailar al borde del abismo de mí misma, y hallar mi centro. Sonreí cuando se detuvo el carromato, y el estrépito de cascos de caballo se detuvo. El mundo se quedó en silencio por unos segundos.
El Lord Mayordomo, abrió la puerta del carro, y extendiendo su mano, hizo descender primero a mi madre, a la cual la presentó a viva voz:
-Lady Claryse Tyrell Arryn, hija de Jonas Tyrell, Lord Protector de Altojardín. Señora del Valle de Arryn y del Nido de Águilas por derecho nupcial-sin necesidad de verla, sabía que mi madre sonreía su cálida sonrisa, ésa que iluminaba sus oscuros ojos, y la hacía brillar. Toda una Dama.
Detrás de ella salieron sus doncellas, pero nadie se molestó en presentarlas ni en ayudarlas a bajar.
Y llegó mi turno. Una última mirada a Rhea, y a su sonrisa, me arrebujé en mi capa de Gatasombra y bajé con delicadeza del carromato, aceptando la gentil mano del Mayordomo.
-Ekaterina Arryn, segunda hija de Lord Egon del Nido de Águilas, y de Lady Claryse Arryn-su voz sonó estremecedora en mis oídos y pensé que a comparación del resto de mi familia, yo no tenía muchos títulos pomposos. Ya los tendría, de seguro.
Hice una reverencia y sonreí delicadamente. Ante mí estaban todos los Stark, y busqué con la mirada a mi prometido, tratando de no verme ansiosa. Vi al matrimonio de señores montando a caballo muy juntos y sonrientes, y a la derecha de ellos, un joven de cabellos castaños, y ojos soñadores.
¿Acaso ése sería mi esposo?
Mi padre estaba montado a caballo, igual que mi hermano Efraim, y ellos fueron presentados antes que nosotras, y ya estaban acercandose a un trote ligero a los señores de Invernalia.
¡Qué maravillosos ojos tenía el joven Stark que estaba mirando!




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Brandon Stark
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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Vie Oct 21, 2011 3:12 am

Roland observó a su primogénito acercarse y dibujó una sonrisa, Lady Aurora hizo lo mismo, y finalmente dicho hijo también. Y por extraño que sonase conociendo todos los pasos previos que le habían llevado ahí era sincera.
Saludos-Dijo Lord Roland a su hijo, se veían relajado a pesar de la presión que pudiese significar alojar a los Arryn en Invernalia. Su padre sin dudas inspiraba confianza, esperaba algún día cuando el fuese el gobernante de Winterfell lograr lo mismo que su padre, que todos confinasen en el de una forma tan honesta y tangible.
Buenas tardes hijo mío, gracias a los dioses-Dijo su madre, con una sonrisa tan cálida como solo ella podía dibujar en un rostro, sin dudas Brandon era afortunado al tener a ella como madre, le llamó la atención sus palabras dijo “Dioses” no aclaró si nuevos o viejos, debía ser difícil para ella, criada en la religión de los Siete rostros de Dios, y viviendo en una tierra gobernada por la ley de los Viejos, eso le hacía pensar que eso le pasaría a su futura mujer. En el valle los pintaban con los siete oleos al nacer, si no se equivocaba, si recordaba aquella clase con claridad, y su cerebro no estaba metiendo rellenos en lugar de recuerdos. Allí no, allí no tendría un bosque de Dioses normal, allí estaría el tétrico bosque de Dioses con los árboles corazón, no tendría un Sept donde orar, aunque Brandon estaba seguro de que una de las primeras ordenes que daría en cuanto se mudara sería construir un pequeño Sept para ella. Trataría de ser un buen esposo. Recordaba las veces que su madre le había dicho que tenía que ser tan bueno con una mujer como lo era con ella, porque cualquier mujer podría ser su madre. Eso siempre estaba presente en Bran.
Su padre miró al horizonte, y él hizo lo mismo, el camino Real del Norte estaba en su lejanía lleno de hombres del valle, de banderizos y de guerreros del nido de las Aguilas, de su familia noble, y de seguro en un cómodo carruaje estaría su futura mujer, la ansiedad y el nerviosismo se apoderaban de él con mayor intensidad y a cada momento más aún.
Pasaron casi cuarenta minutos para que el joven Stark escuchase el galope de los caballos, el ruido de las ruedas rechinantes ante el camino de tierra que significaba el camino real del norte, pronto, comenzó a ver los primeros que entraban en formación, llevando grandes estandartes azules, el halcón entraba en la cueva del lobo, así lo mostraban los estandartes que entraban al norte,
Se fueron abriendo, dejando ver a dos hombres que galopaban en caballos blancos, sus armaduras eran de plata, y las partes que no se cubrían mostraban ropa azul, era uno joven y otro viejo, Lord Egon y su hijo, futuro señor del nido. Una atronadora voz los presentó.
“Egon Arryn, Lord del Nido de las Aguilas, y Protector del Valle”-Dijo el hombre del Valle para presentar a su excelencia Egon. Y Continúo con el nombre de su hijo: “Efrain Arryn, primogénito de Lord Egon y Lady Claryce, futuro Señor del Nido y Protector del Valle”-Acto siguiente se dejó ver el Carromato, que giró de costado, los sirvientes corrieron de inmediato a abrir las puertas de dónde comenzar a emerger sus tripulantes.
El mayordomo abrió la puerta y una mano delicada, de mujer comenzó a salir, por un momento creyó que era ella, pero enseguida descubrió que no, cuando aquella estrepitosa voz resonó: Lady Claryse Tyrell Arryn, hija de Jonas Tyrell, Lord Protector de Altojardín. Señora del Valle de Arryn y del Nido de Águilas por derecho nupcial.
Lo siguiente no podía ser otra cosa que su prometida en cuestión, por fin, ya no podía esperar más ciertamente quería que de una vez por todas saliera de allí, poder verla por lo menos, tener que pasar el resto de su vida con alguien y ni siquiera conocer su rostro era algo tortuoso para el desde el momento en que su padre le anunció que estaba comprometido.

Y Por fin…se escuchó algo que pareció dividir todo el sonido natural, las voces, todo, todo se acalló y un sonido acústico, lo que no era en realidad normal resonó en la mente de Brandon: “-Ekaterina Arryn, segunda hija de Lord Egon del Nido de Águilas, y de Lady Claryse Arryn”- Allí la vio…por fin…
La mente de Brandon quedó en blanco en un momento, no escuchó más, sabía que un trovador norteño estaría diciendo los nombres de su padre, sus títulos, su madre, sus títulos, su hermano y hermana, sus títulos, y por último, lo nombrarían a él, pero no lo escuchaba para nada. Estaba perdido en la figura de su prometida, su mirada era bella sin duda, su sonrisa fue magnifica. Los rumores no eran mentira, o si, era mucho más hermosa y bella de lo que Brandon podía imaginar. Se sintió perdido en ella unos momentos.
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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Dom Oct 23, 2011 3:49 pm

Noté al joven de ojos azules y no pude ver otra cosa que no fuera él por unos segundos. Pude sentir su mirada en mi figura, y de pronto me sentí muy poco vestida. ¿Acaso mi vestido azul marino no le gustaba? ¿O era que mi capa de Gatasombra cubría demasiado? Había demasiado en ésos ojos que veía desde lejos. Demasiado y que no podía leer.
Notaba la mirada de los habitantes de Invernalia sobre mí, y entendí que yo era la novedad. La prometida del heredero de su Señor. Esperaba que no me juzgaran demasiado.
Noté la cálida presencia de Rhea detrás mío y me sentí más relajada. Había algo en la muchacha que me daba paz, quizá era porque ella no se sentía tan intranquila como yo, o como mis padres y hermano. Para ella el mundo era un escenario de baile, y las personas eran compañeros de coreografía.
Mi septa parecía a punto de empezar a saltar en cualquier momento, estaba más nerviosa que cualquiera a la redonda, y parecía desesperada porque todo saliera bien. Pensé que pronto me diría cómo respirar acorde al protocolo.
Luego de que un trovador presentó a los Stark, vi que señalaba al joven de ojos azules que había captado mi atención antes en el momento de decir "Brandon Stark, Heredero del Señor de Invernalia".
¡Era él!
Aclaré mi garganta y me arrebujé más en mi capa.
-Tienes suerte, al menos no es ni viejo, ni gordo, ni nada-me susurró la suave y levemente acentuada voz de Rhea.
Tuve que contener una carcajada cuando seguía a mis padres mientras se acercaban a los Stark. Mis pasos eran lentos pero seguros, mirando a todos lados, pero posando varias veces mis ojos sobre Brandon.
A menos de un metro, nos detuvimos, y mi padre comenzó a reírse con su musical pero ruda risa.
-¡Roland!-exclamó con esa voz que yo conocía tan bien, y que era capaz de resonar en cada rincón del Nido de Águilas-¡Baja de ese semental y dame un abrazo! ¡No seas tan frío como la nieve que estamos pisando!-comentó jocosamente, y extendió sus poderosos brazos a los lados de su cuerpo.
Mi señor padre era un hombre fibroso y musculoso, de una altura considerable, que parecía mantenerse en forma a pesar de sus casi treinta y tres años. Lo mismo pasaba con mi madre, su belleza seguía en pie firme como un Peñón, sus pechos estaba turgentes y aún era capaz de darme más hermanos. Mis padres eran hermosos físicamente, y tanto mi hermano como yo heredamos sus dotes físicos. Pero por fortuna, la mente aguda de mi padre, y el bondadoso corazón de mi señora madre habían llegado a nosotros también.
Sonreí igual que mi madre, y sentí el calor subir por mis mejillas cuando finalmente tomé el coraje de mirar a Brandon, que lucía muy bien sobre su caballo bayo.
-Mi lord Stark-dije e hice una reverencia suave.



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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Lun Oct 24, 2011 4:42 pm

Al mirarla, Brandon notó que ella también tenía su mirada puesta en él, en un momento pensó en girar y mirar para otro lado, pero de momento no quiso hacerlo, además si lo hiciese era posible que ella lo interpretara como un desprecio, y eso no sería bueno para nadie, más aún porque a Brandon no se le ocurriría para nada insultar a la joven Arryn, y a su familia de esa manera, ella era alguien muy hermosa sin dudas. Solo esperaba que a la hora de hablar, no tuviese una voz molesta o chillona, eso sería la muerte para el joven que era muy sensible a la hora de escuchar voces femeninas.
Su padre bajó se su caballo apenas escuchó el grito del Lord del Valle, era efusivo, pero se preguntaba si en verdad eso era real, no era un Baratheon que era brusco y eufórico de por sí, se preguntó por un momento porque rayos no lo habían comprometido con la hermana de Rickard, eso haría que él estuviese ahí, y sus familias se hubiesen unido, aunque ambos sabían que no era necesario, era un hermandad incluso más profunda que la sangre, al menos para él.
El movimiento de Lord Roland fue lento, tal vez se sentía incómodo al comportarse así frente a nosotros, ya que nunca se mostraba atento a abrazar a nobles, o algo así. Giré hacía Aurora que sostenía una sonrisa y pidió a uno de los sirvientes que le ayudara a bajar del caballo. Supo que debía hacer lo mismo en ese momento, pero se mantuvo quieto un momento más, Lord Arryn se acercó hacía madre y le besó la mano con delicadeza.
“Qué mujer más bella tienes, Roland”-Dijo él de forma bastante respetuosa y educada. Fue suficiente para que Brandon supiese que no iba a decir más, y sabiendo también que él era el siguiente en estar en frente del Lord que gobernaba en el Nido de las Águilas. Por lo que de un brinco se bajó de “Invierno”
“Saludos mi señor”-Dijo dando una reverencia adecuada para el hombre que tenía en frente de él. Este momento tan protocolar comenzaba a molestarle muchísimo, pero debía seguir así un tanto más.
“Saludos joven Stark…hoy te entrego oficialmente la cosa que más amo…cuídala, o no habrá armada suficientemente grande en los Siete Reinos para evitar que cuelgue tu cabeza de una pica”-Y así lo dijo, lo primero seriamente, aunque lo segundo no tanto, primero, por ser irreal, y después, no se veía un hombre violento, y menos tan sádico. Aunque Brandon no supo si reír o que reacción debía tener, el hombre rió antes, él solo se mantuvo en silencio.
El siguiente en hacer ese trayecto fue su hijo y heredero, no dijo mucho solo dio saludos protocolares que fueron respondidos con más saludos protocolares, sin ton ni son, algo bastante aburrido sin dudas, y además muy lejos de tener sentimiento.
La esposa de Lord Egon, una mujer muy bella para su edad se había mantenido atrás quien sabe porque motivo, lo cierto es que ella y sus sirvientes dieron paso libre a su hija, que iba con dos escoltas mujeres, una parecía una Septa, la otra, bueno, Brandon no encontraba etiqueta para la otra mujer que acompañaba a su prometida.
Ella continuó y se puso al lado de su padre, sonrió, Brandon sintió muchos deseos de hacerlo también, pero no lo hizo, algo en él le hizo sentir que sería tonto de su parte. Sin dudas todo el asunto comenzaba a agradable con la misma intensidad que comenzaba a aterrorizarle.
Se movió grácilmente, y su voz le saludó con amabilidad. No era chillona ni nada de aquello, era linda, muy linda, Ekaterina era una chica muy linda.
“Saludos, mi lady” –Dijo pensando muy bien antes sus palabras, sabia que si se apuraba hubiera titubeado o tartamudeado, cosa que no podía permitirse en esos momento.
Se arrodilló enseguida, y tomó delicadamente la mano de ella, la cual besó con el mismo cuidado, estuvo unos segundos así hasta que recobró la compostura.
“Saludos, Lady Ekaterina”-Dijo Lord Roland con una pequeña sonrisa, sincera, seguramente estaba muy feliz de que la prometida de su hijo sea una mujer tan bella y elegante, su vestido era hermoso, su caminar también. Parecía una doncella perfecta.
“Desde aquí nosotros los escoltaremos al Castillo de Winterfell, mis señores”-Dijo él, subiendo de nuevo a su caballo.
Su madre otra vez pidió a sus sirviente que le ayudaran a subir, su yegua era muy grande, y ella no muy alta.
Brandon se montó en Invierno otra vez, “Creo que si podría funcionar”-Pensó antes de galopar tan rápido como su montura pudiese soportar.

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MensajeTema: Re: La llegada de los Arryn   Lun Oct 24, 2011 5:59 pm

A veces la elocuencia de mi padre me divertía mucho, y a diferencia de mi hermano, yo siempre encontraba graciosas sus anécdotas o comentarios jocosos. Creo que lo de heredero a Lord se le había subido a la cabeza. Pero, otras veces, como ésta me había avergonzado un poco que dijera ésas cosas de mí. Sabía el infinito afecto que mi padre sentía por mí, yo era su pequeña niña, y nunca se cansaba de demostrarlo. Todo lo que yo quería, lo tenía, pero por fortuna, yo no me sentía nada caprichosa a diferencia de la mayoria de las niñas nobles, pero estaba segura de que si quería algo incluso en Invernalia, tan lejos de nuestra corte, él me lo podría conseguir. En ese momento, recordé lo que me había dicho cuando me contó que mi matrimonio ya estaba arreglado. Nunca lo había visto tan compungido.
"-Cariño, sé que tú entiendes a la perfección lo importante de esta situación, lo vital que es mantener la alianza con el Norte. Pero querida hija, yo quiero que seas feliz. Si es que acaso este Brandon Stark no te trata como te lo mereces, tú dímelo. Un hombre debe siempre ser amoroso con su esposa, pero su mujer debe recordarle eso, solemos ser olvidadizos cuando damos las cosas por sentadas. Y, Kate, el amor crece como un roble si lo cuidas, y dejas que florezca, pero puede morir como el musgo si olvidas lo importante que es"y cuando terminó, besó mi frente y siguió hablando con sus guardias, volviendo a ser Egon el Señor y no Egon el Padre.
Me obligué a mi misma a volver a la realidad del presente, y posé los ojos sobre la bella escena que se realizaba ante mí. Concesiones protocolares, modales, buenos gestos, y mis señores padres, y los Stark hablaban amistosamente. Todo el formalismo del mundo estaba en el aire, y me sentía feliz, como si de pronto hubiera cambiado algo en mi vida, algo de magnitudes impresionantes.
Pero todo quedó lejos, más allá del Asshai cuando vi que Brandon Stark postraba una rodilla sobre la tierra, y tomaba con delicadeza mi mano para besarla. Tenía los labios suaves y cálidos, y sentí el rubor inundar mis mejillas. Ningún hombre había hecho eso conmigo. Jamás. Había notado que varios nobles saludaban así a las damas, pero era un contacto corto, casi rutinario, y Brandon se había demorado bastante, como acostumbrandóse a mi piel. Tuve que sacar a mi cabeza de las tinieblas del romance, cuando escuché mi nombre salir de la boca de Lord Stark. Mi futuro suegro.
-Es un honor estar en Invernalia Lord Roland-dije con suavidad, e improvisé una reverencia en dirección al señor del Norte.
Volvió a hablar Lord Stark, y mi padre se subió a su montura, y con una seña, mi madre nos indicó que volviésemos al carromato.
Realmente, me sentía bien. Quizá fuera mejor de lo que pensaba. Me subí al carro, y sentí como el traqueteo volvía a comenzar, pero no lo podía percibir, ya que en mis oídos sólo latía con fuerza mi corazón.




_________________
Ekaterina Samyra Arryn


It's not fair, it's not fair, there was time now...
Kneeling down, take in the moment when
Everything becomes finally clear.
It's not fair to lose it,
And how... there was a time now
But Death is cheating us somehow
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